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martes, 4 de octubre de 2011

Mis vacaciones en la playa


Parece mentira que hace sólo un mes estuviéramos en la playa. Yo ya había visto el mar el año pasado pero era muy chiquitina y mis papis me llevaron también este año.

 
 Estaba muy contenta. Hacía una temperatura muy agradable para pasear, para bañarse... Sólo me hacían falta unos cuantos bañadores y vestidos fresquitos, como este que me trajeron mis tíos Rodrigo y Carmen de Capri, y voilà!


El primer día que pisé la playa no sabía muy bien qué hacer. Primero me quedé sentadita unos minutos mirando a mi alrededor...


Hasta que decidí que... ¡Era divertidísimo rebozarme cual croquetilla!


...aunque la opción de cubo y pala tampoco estaba mal... ¿Recordáis que mi madre os contó que me valía un bañador de Gocco talla 3 meses? Pues esta es la prenda en cuestión, acompañada de un gorrito de Zara para protegerme de los intensos rayos de sol.

 

No sé si sabéis que ya ando perfectamente. En Italia me solté definitivamente y en la playa me entrenaba todo el día. Ahora ya soy toda una corredora de fondo...

 

Pero creo que lo que más me gustó de estas vacaciones fue la pisci. Y eso que en Madrid también tenemos una pero es demasiado grande y no hago pie. En la de la playa me podía poner de pie, tirarme, nadar... ¡Qué divertido!

 

Mamá me sacaba del agua cuando empezaba a parecer una pasa de Corinto y yo miraba insistentemente la pisci desde el bordillo hasta que la convencía para volver a meterme (aquí con un conjunto de Pasito a Pasito muy coquetón)

 

Mi tía Sara nos dio una sorpresa y vino a pasar unos días con nosotros. Me lo pasé pipa con ella. Una noche nos quedamos solas y mis papis aprovecharon para ir al cine de verano.

 

Mi familia es un poco 'cultureta'. No les vale sólo con sol y playa. Así que hicimos alguna que otra excursión. 

 

Cartagena, con sus edificios modernistas, estaba a un tiro de piedra de casa.

 

Me impactó su teatro romano recién restaurarado. ¡Me sentía tan pequeñita con esos 22 siglos de Historia bajo mis pies...!

 

Como me porté genial mis padres me invitaron a un helado. ¡Mi primer helado! Ya sabréis que tengo alergia a la proteína de la leche y me es muy complicado encontrar helados que pueda tomar. Pero allí en Cartagena había una heladería (italiana, por cierto) con productos naturales y sin leche añadida. Cuando lo probé me asusté mucho y me puse a llorar. ¡Me podían haber avisado de que iba a estar tan frío! Pero luego le cogí el gustillo y me lo comí enterito.

 

¿Creíais que no es posible quedarse dormido de pie? Así me quedé yo al llegar a Madrid después de mis vacaciones. Estaba agotadita...


Ahora sí que puedo decir: adiós, verano, adiós.

martes, 27 de septiembre de 2011

Mis vacaciones en Italia

 

Mi cara de felicidad lo dice todo. Nada más llegar a Italia me encontré con este precioso triciclo rosa. Sería uno de los muchos regalos que me harían en las dos semanas que pasé en esta bonita tierra. Allí conocí a Isabella, Anna, Giuseppe, Antonio, Maria, Domenico, Domenica, Salvatore, Stefano, Massimo, Maurizio, Serena, Elisa, Marta, Matteo, Marisa, Piera, Amedeo... Bueno, es imposible nombrar a todos porque no terminaría nunca pero sí os digo que se portaron conmigo de cine y hasta me dedicaron una fiesta un día, ¡con regalitos que no acababan nunca!


Casi dos semanas estuvimos en la región de Basilicata (o Lucania) que significa "tierra de bosques". Es el lugar donde nació mi abuela. Allí descubrí árboles tan altos como gigantes...


Ciudades de arte con monumentos tan espectaculares como este convento de Rivello...


Y para descansar, playas y tranquilas calas, como esta de Maratea...

 

Desde lo alto, los pueblecitos parecen belenes, ¿a que sí?

 

A pocos metros de la casa de mis 'abues' hay unas antiguas termas ¡y la piscina es de agua termal! Te deja la piel como la de un bebé... ¿Pero qué digo? si yo ya soy un bebé... Bueno, pues te la deja suavecita, suavecita...


En fin... que han sido unas vacaciones para disfrutar sin prisas de la naturaleza. Mi abuelita plantó flores nuevas especialmente para mí y a mí me encantaba tocarlas y olerlas (y arrancarlas, para qué engañarnos) El vestido que llevaba este día es un regalo de unas amigas de mami que se llaman Susana y Marta. Los zapatos, de Esbabi.

 

No se me da nada mal regar, ¿verdad? Para la faena hay que estar cómoda, así que me puse unos pantaloncitos cortos de Laranjinha, una camiseta de Pasito a Pasito y unas sandalias de Esbabi.

 

También fui a una boda preciosa, la de Matteo y Marisa. 

 
 
Todos me decían que parecía "una bambola" con este vestido de La Marquesita Real. Y yo cruzaba mis bracitos y me quedaba embobada viendo cómo hacían un dibujo con arroz a la puerta de la iglesia.

 

¡Mirad qué obra de arte! Y lo hicieron en pocos minutos...

 

Claro, con tanta emoción junta me quedé dormida en menos que canta un gallo.

 

Pero lo más importante de estas vacaciones es que pude conocer a mi bisabuela. ¡Es tan buena...! Me hablaba con mucha ternura, se quedaba conmigo mientras yo dormía la siesta, me sonreía, me enseñaba sus plantas y sus fotos... Para el día que fui a verla por primera vez, mamá me puso un vestido precioso de Pilar del Toro y mi bisabuela me dijo que me quedaba muy bien el color turquesa.

 

Y, claro, también he podido volver a jugar con mis abuelitos. A mi nonno le voy a tener que prestar mis baberos...

 

¡Y anda que no he pasado ratos buenos también con mi abuela! Me daba trozos de pan más grandes que yo y todos se reían viendo cómo intentaba metérmelos en la boca...

 

Y por supuesto pude disfrutar de la compañía de mis tíos Ele y Andrea y de muchos otros amigos. Ele es mi madrina, o más bien, mi hada madrina porque me concede todos mis deseos. Como esta vez, que salí corriendo con ella porque vi algo que me gustó mucho, mucho, mucho...  ¡No lo podía dejar escapar!

 

Era este precioso Mini antiguo, hecho a mi medida. Ele no se pudo resistir y me sentó encima.

 

Pues estas han sido en resumen mis vacaciones en Italia. Dice mi madre que la perdonéis por la baja calidad de las fotos. Es lo que le pasa por no llevarse la cámara y  tener que hacerlas con el móvil. 

¿Pero qué creíais, que esto se había acabado? ¡Si todavía quedan las fotos de la playa! El próximo día, más. 

¡Besos!