Tenía ya ganas de que Carlota estrenara este vestido. Yo creo que es de esos que u odias o te chiflan... entre clásico, retro, romántico e incluso un pelín amish jeje. A mí me encanta. Me recuerda un poco a algún modelo de No sin Valentina, ¿verdad? Y sin embargo es de una marca portuguesa que se llama Sal&Pimenta. Últimamente me ha dado por lo portugués. Nuestros vecinos tienen cosas preciosas y la calidad de sus tejidos es de sobra conocida. Un día de estos voy a dedicar una entrada a las marcas portuguesas que he ido descubriendo en los últimos tiempos.
Bueno, a lo que iba... que ayer celebramos el cumple de mi padre y decidí ponérselo. Estaba esperando a que me llegara un culotte que he encargado en el mismo tejido para Tiziana (ya sabéis que me encanta llevarlas conjuntadas) pero no ha llegado aún y no pude resistirme. Esta era la ocasión perfecta.
Lo mejor del vestido, el vuelo y, por supuesto, su mega lazo trasero (aunque algo torcido aquí jeje)
Estaba ella recién bañadita y esperando para marcharnos y yo la estaba viendo demasiado calmada para el terremoto que suele ser. Le toqué la frente (intuición de madre) y... bingo! tenía fiebre. Le di Apiretal porque la noche iba a ser larga y salimos.
Se portó muy bien. Nos reservaron la planta de arriba del restaurante La
Ópera de Madrid y estuvimos como en nuestra propia casa. Teníamos
incluso un piano, y lo mejor de todo... un sofá y varias butacas, por lo que yo podía dar el pecho a
Tiziana cómodamente entre plato y plato. Éramos 14 personas. Mirad qué
mesa...
Carlota, en el sofá del que os hablaba... Parece una niña antigua, como diría mi tía Chiqui...
Debajo del vestido de Sal&Pimenta lleva una blusa de La Marquesita Real con cuello y puños de encaje, para seguir con el 'rollo antiguo'. Los leotardos son de Zara y los blucher azules marinos, de Migurina
Pues nada más por hoy. ¡Que paséis una buena semana!