A estas alturas imagino que todos habéis experimentado
alguna vez la Ley de Murphy. Nosotros la sufrimos
en carne propia hace pocas semanas. Era una de esos días de sol y calorcito en Madrid. Decidí con mucha antelación aprovechar el buen tiempo
y hacer a las niñas unas fotos para las tarjetas navideñas. Primero preparé
la localización: un lugar de ensueño en plena naturaleza situado en la sierra
de Madrid, cerca de Rascafría. Después pensé en la ropita: prendas rojas y blancas, como es
tradición. Me llevé algunas de repuesto para tener distintas opciones. Pensé
incluso en el atrezzo. Esta vez me lo quería currar. Velas, farolillos,
cojines, mantas… El lugar está a más de
una hora de mi casa, así que imprimí mapas y recomendaciones de cómo llegar hasta
allí. Es un sitio mágico, casi un secreto de difícil acceso. De hecho, al último tramo no se puede llegar en coche, es parte de una ruta de senderismo. Teníamos que aparcar cerquita y caminar al ritmo de una niña de dos años y con el añadido del carrito de la baby durante unos 10 minutos pero no parecía demasiado difícil... Preparé la cantimplora y todo lo necesario para pasar el día de campo. Y, por
supuesto, cargué la cámara y la dejé cerquita de la puerta.
Pues bien, cuando estamos a mitad de camino me doy cuenta de
que… ¡me he dejado la cámara y la comida! ¡¡No sabía si reír o llorar!! Pero
bueno, ¡tranquilidad, señores! no pasaba nada... Lucía un sol espléndido... Nos pararíamos a comer en algún
lado y después pasaríamos un estupendo día de
campo. Las fotos ya las haríamos otro día… Y para el recuerdo siempre quedarán los
móviles jeje
Nos paramos a comer por el camino y según estamos llegando empieza a llover,
¡¡pero a llover a cántaros!! Por suerte, no todo está en nuestra contra. Decidimos parar en el Monasterio del Paular y resulta que hacen sólo un par de visitas
guiadas al día y una de ellas estaba a punto de empezar. Lo visitamos durante una hora con un fraile encantador como cicerone y una Tiziana sorprendentemente atenta y calmada…
Al terminar el recorrido vuelve a salir el sol y decidimos seguir con
nuestra aventura. No teníamos paraguas por si volvía a llover pero en el maletero guardaba una
sombrilla asiática de esas que regalan en las bodas. De algo serviría…

Pero la bonita excursión planeada comienza a convertirse en una
peli de terror: los 10 minutos de paseo no son tales. Llevamos más de media
hora metidos en un bosque y no se atisba ni a lo lejos el lago al que yo quería llegar. A mí los bosques me dan pavor, no me
preguntéis por qué… Quizá por el silencio sólo interrumpido por el crujir de las hojas y los lejanos ladridos de perros (o
aullidos de lobo, ¡quién sabe!) quizá porque en ellos oscurece demasiado pronto…
quizá por la facilidad para perderse… Si a eso le unimos que íbamos con dos
niñas, que empezaba a atardecer, que a nuestro paso dejábamos alguna que otra
casa abandonada… Me entendéis, ¿no? Los pelos como escarpias… Para colmo, empezó de nuevo a chispear. De repente vimos un cartel:
“Monasterio del Paular” No sabíamos si seguir esa indicación o volver atrás y
recorrer el camino ya hecho. Al final optamos por lo malo conocido. Cada vez llovía más. Intentábamos estar
tranquilos pero reconozco que tenía miedo. ¿Y si empieza a llover a lo bestia?
¿Y si nos habían cerrado el portón por donde entramos? A todo esto, Carlota,
feliz cual perdiz…

Se paraba a recoger hojas secas, a ver cada planta… Estaba
pletórica. Parecía caperucita jajaja
Y por fin llegamos al coche: adoro los finales felices. En realidad
Carlota lo pasó bomba y, visto con distancia, nosotros también disfrutamos de un
plan muy distinto a los habituales. Lo que está claro es que no somos gente de campo. Nos sacas de la ciudad y pasa lo que pasa jeje Pero mirad qué bonitos paisajes...
Otro día os contaré en detalle la ropa que lleva Carlota debajo del abrigo porque... ¡merece la pena! Lo que veis es la gabardina de Zara y los blucher de Migurina. Y Tiziana llevaba un abrigo de Isabel María y una capota hecha a mano.
Pues nada... el próximo día, una entrada más alegre. Prometido ;-)
¡¡Pasad muy buen fin de semana!!