Una lectora de este blog me propuso esta entrada, o más bien este RETO porque es difícil para mí hacer recomendaciones tan personales y además no soy quién para hacerlas. Cada niño y cada familia es un mundo y cada uno tiene sus gustos, necesidades y circunstancias. Pero sé que a estas alturas del año muchos estáis con quebraderos de cabeza (a nosotros nos pasó el año pasado) sobre todo si es el primer colegio al que irá vuestro hijo, así que si os puede servir de algo esta entrada, pues allá va...
Una amiga mía dice que la gente se complica demasiado, que cualquier cole es bueno. No estoy de acuerdo. Yo pasé por tres colegios: el primero, de los 2 a los 6 años (era guardería por aquel entonces), el segundo (de los 6 a los 9) fue un colegio público bastante masificado en pleno Madrid, y el tercero (de los 9 a los 17) uno privado laico y mixto a las afueras de Madrid. En mi caso guardo recuerdos de una etapa realmente feliz de la guardería, apenas ningún recuerdo positivo del segundo cole, y buenísimos del tercero, que fue el que me enseñó muchas de las cosas que sé hoy, que me dio grandes amigos para toda la vida, que me motivó y que me formó como persona, me enseñó a pensar y tuvo mucho que ver con lo que soy hoy día. Un colegio estupendo. ¡Ojo! que no digo que el privado sea mejor que el público, ¿eh? por favor. Sólo digo que en mi caso concreto sí lo fue ¡y con creces!
Encontrar una buena escuela para los primeros años de nuestros niños es complicado. La infancia tiene más importancia de la que creemos. Es cuando se forja su personalidad. Dicho esto, y aclarando que no soy ni educadora, ni pedagoga ni nada parecido sino una simple madre, estos son los 10 criterios que tuvimos en cuenta al buscar cole para Carlota
1º CERCANÍA: este es un punto meramente práctico pero fundamental. Hay ciudades pequeñas en las que no se lo tienen ni que plantear pero en Madrid es vital que el colegio esté cerca de casa. Hay quien lo busca cerca del trabajo o de los abuelos pero yo creo que los amiguitos de nuestros hijos deberían vivir cerca.
2º PRECIO: Una vez hecho el rastreo de los posibles candidatos, toca ver cuáles se salen de presupuesto. Esto ya hace que el cerco de colegios se vaya cerrando. Nosotros al final tomamos una decisión muy arriesgada: elegimos el que más nos gustaba pero al límite de nuestro presupuesto. Con una niña nos lo podemos permitir más o menos pero ¿y con 2? Me da a mí que no. Así que en un par de años quizá esté de nuevo buscando colegio. ¡Horror!
3º MÉTODO / PROYECTO / FILOSOFÍA DEL COLEGIO: esto es lo más difícil pero para mi modo de ver, también lo más importante. Yo quiero un colegio que:
- sea mixto (de hecho, los mejores amigos de Carlota son niños jeje)
- ofrezca atención personalizada y sin clases masificadas, con pocas líneas por curso (a ser posible, sólo una)
- respete el ritmo madurativo de los niños, tanto para la educación como para comer o para sus necesidades fisiológicas.
- nada de pasar el día sentados en pupitres y recibir la enseñanza de forma pasiva. ¡Por Dios, que son pequeñísimos! Pero también cuando sean mayores, que sea una enseñanza activa, en la que los alumnos se involucren y sean emprendedores.
- que les ayude a ser autónomos, independientes, responsables, respetuosos y tolerantes.
- que refuerce sus capacidades y habilidades personales.
- que les ayude en su desarrollo afectivo, psicomotriz, cognitivo y social.
- que corrija sin castigos. Que hagan ver que hay cosas que deben evitarse, sí, pero con suavidad, sin gritos, sin amenazas y sin silla de pensar.
- que fomente su creatividad y dé un lugar importante a la lectura, la música, el ballet, la pintura, la expresión corporal, hablar en público, etc. Me parece aberrante, por ejemplo, que retiren la música de la educación obligatoria en España. La asignatura de música no consiste en saber quién fue Mozart -que también-. Es cultura, ayuda a estimular a los niños, desarrolla su pensamiento lógico, la psicomotricidad, la sensibilidad artística y su autoestima. Incluso les hace más fácil el aprendizaje de idiomas. Que la retiren me parece una vergüenza y, como ya viene siendo habitual, sucede prácticamente sólo en España.
En definitiva, yo quiero para mis hijas una escuela que no les quite la alegría de vivir, la imaginación, la curiosidad, las ganas innatas de aprender... Un lugar al que estén deseando ir cada día y del que salgan sonriendo. Soy consciente de que en España es difícil encontrar algo así, a excepción de los proyectos educativos alternativos porque el sistema -para mi gusto- falla ya desde su planteamiento estructural. Quizá por eso nosotros apostamos por un colegio británico y también, claro, por el siguiente punto.
4º IDIOMAS: En un mundo tan globalizado nos parece fundamental que los niños aprendan algún idioma ya desde pequeños (ya sabéis que el cerebro asimila mejor los idiomas hasta los 6/7 años de edad. Luego cuesta mucho más aprenderlos) No quiero, como primer objetivo, preparar a mis hijas para la competitividad del futuro, el estrés o el ganar mucho dinero, sino para que tengan confianza en ellas mismas y sepan afrontar las situaciones de la vida. El idioma, ayuda. Y además nos gusta que el colegio sea un entorno internacional, con alumnos de distintas nacionalidades, etnias, etc.
Mi marido es italiano, por lo que primero pensamos en la Scuola Italiana di Madrid pero nos pillaba muy lejos, así que, descartada. Entonces nos decantamos por el inglés. Este es un tema peliagudo: los colegios "bilingües" españoles suelen ser una patraña y los profes no son nativos. Así que nos decantamos por uno británico, primero porque cumplía muchos de los puntos anteriores (la metodología británica es muy diferente a la española) y segundo porque durante todo preescolar es 100% británico, vamos, como si nos hubiéramos mudado a Inglaterra y la niña fuera a un cole de allí. A partir de Primaria la cosa cambia porque la educación ya es obligatoria en España y por tanto tiene que respetar la ley española, así que se vuelve bilingüe (50% de las clases en español y el otro 50% en inglés) No os imagináis todo lo que está aprendiendo de inglés de momento sin darse cuenta y a través del juego, de canciones... Impresionante.
5º REFERENCIAS Y CONOCERLO IN SITU: vale, un colegio me puede parecer estupendo a primera vista o por lo que me cuenten en su web pero si conocemos a alguien que haya estudiado allí o que lleve a sus hijos, mejor que mejor porque a veces las webs mienten más que hablan. Mis primas estudiaron en el colegio al que va Carlota y pude preguntar a algunas personas más. Todas estaban contentas. En internet tampoco encontré casi críticas negativas, ¡y mira que es raro! Aún así, no os aconsejo que os dejéis guíar por las opiniones de los foros online porque hay mucha gente resquemada por la vida. Hay que comprobar las cosas por uno mismo: hacer una entrevista en el cole, ir al día de Puertas Abiertas, plantear sin miedo todas las dudas que se tengan, etc Y sobre todo, cuando se haga la visita al colegio, hay que observar bien las relaciones (padres/profesores, padres/alumnos, alumnos/profesores...), cómo salen los niños del colegio, si las paredes están decoradas con los trabajos de los niños, qué pasa en el recreo, cómo es la seguridad del centro, cómo hablan los alumnos... Recuerdo que nosotros teníamos un colegio entre nuestros favoritos. Al observar a los alumnos y ver varios gestos de pasotismo, mala educación, etc, nos echó un poco para atrás. No fue eso lo que nos hizo descartarlo pero reconozco que se me quedó grabado. Y algo que me encantó de la entrevista en el que finalmente es el colegio elegido es que a Carlota le dieron hojas y colores para pintar y le iban preguntando cosas, haciéndola partícipe... Además de que nos dedicaron todo el tiempo que quisimos y comprobamos cómo los niños eran súper educados. Estas impresiones pueden parecer triviales pero si uno tiene un poco de intuición no lo son.
6º PERMANENCIA: o lo que es lo mismo, que el niño pueda ir toda la vida al mismo colegio. Eso de entrar en el instituto a los... ¿¿12 añitos?? me mata, la verdad.
7º COMEDOR: que tenga cocina propia y que la dieta sea cuidada y equilibrada, pero DE VERDAD, variada, con productos buenos, materias primas del entorno, etc.
8º ENTORNO: esto quizá os parezca una pijada pero para mí no lo es. No es lo mismo un colegio con un patio de cemento y sin un solo árbol que un caserón en medio de la naturaleza, con árboles, arena, huerto, flores... Puestos a elegir, nos quedamos con el segundo, ¿no? Un día Carlota vino contentísima del colegio poque les habían llevado a "un bosque". Su colegio está en plena naturaleza, sin ruidos externos, sin carreteras,sin contaminación. Me recordó a cuando mi profe de literatura nos sacaba a dar su clase al campo. Son momentos que no se olvidan.
9º UNIFORME: esto sí que es algo más "banal" pero, oye, me encanta. Su funcionalidad no se la quita nadie. Nada como llevar uniforme para no tener peleas cada mañana y tenerlo preparado siempre. ¡A mi me salva la vida, vamos! Además es una forma de democratizar y de que los niños, cuando son algo más mayorcitos, no entren en la tontería de las marquitas o de marginar a uno o a otro por la forma de vestir, que pasa, y mucho.
10º IDEARIO: no queríamos un colegio de ideario radical, leáse religión por encima de todo.
ASPECTOS QUE NO TUVIMOS EN CUENTA AL ELEGIR COLEGIO:
* INSTALACIONES: Hay colegios que entran por los ojos porque tienen piscinas climatizadas, todo tipo de canchas de deporte, columpios último modelo o comedores lustrosos. No me impresiona. Prefiero una educación de calidad a todas esas cosas juntas. Que haya condiciones higiénicas, por supuesto y que no pasen frío los niños, eso por descontado, pero lo demás, me sobra.
* RANKINGS DE LOS MEJORES COLEGIOS: como el que saca cada año el periódico El Mundo o como el basado en los exámenes de la Comunidad de Madrid. Primero, porque hay muchos intereses de por medio. Segundo, porque priman algunos factores a los que yo no doy importancia alguna.
* NUEVAS TECNOLOGÍAS: No estoy en contra, y creo que es normal que los niños se vayan familiarizando con ellas pero tampoco le doy demasiada importancia. Y creo que es mejor que los niños aprendan a leer y a tocar un libro de verdad que a ver todo en pantallas.
En fin... nosotros de momento hemos acertado. No es un colegio perfecto, porque ninguno lo es, pero sí se acerca mucho a la idea que teníamos. Carlota va y vuelve feliz cada día, y eso no hay dinero que lo pague. La pena, como os comentaba al principio, es que es caro para nosotros. Este año nos hemos apretado mucho el cinturón, pero no creo que podamos permitírnoslo para las dos niñas cuando a Tiziana le toque empezar. Mientras tanto, cruzaré los dedos...
Y a los que estáis en plena búsqueda, os deseo toda la suerte del mundo. El colegio no lo es todo en la vida pero sí influye bastante en nuestra infancia. ¡Es nuestra segunda casa durante muchos años!.
¡Suerte!