El verano se fue desvaneciendo... Las fotos de Italia se iban agotando... así que hoy he decidido abrir nuevo capítulo, ya desde Madrid. Estas imágenes tienen sólo unos pocos días pero entonces aún hacía un calorazo tremendo por aquí. Les puse sus Carmen Taberner con zapatos de Zara. Lo más importante lo ponen ellas: la sonrisa...
De pequeña (y aún ahora) yo era fan absoluta de la película Annie. ¿A que no soy la única? La canción que más me gustaba era la que decía que "la elegancia se demuestra al sonreír". Me encanta. Y me derrito cuando mis niñas se parten de risa: Carlota tiene los ojos tan grandes que se le ponen como a un dibujo japo y el sonido es igualito que el de los sacos de la risa. Mi cuñada la llama Chip y Chop, aquellas ardillitas, ¿os acordáis?. ¡Tiene una risa súper contagiosa!. Tiziana echa el cuerpo para atrás y sonríe con franqueza. Su risa es más abierta, más grave... Son pequeñas cosas que me gusta observar, diferencias entre ellas, aunque la pequeñaja intente hacer todo igual que su hermana. Valga un ejemplo: que Carlota baja las escaleras...
Pues ella se levanta y se pone a bajarlas. Da igual que estuviera haciendo lo más interesante del mundo, da igual que no sepa para qué baja. Da igual... Su hermana es su ídolo.
Que ahora las sube...
Pues allá que va detrás...
Que Carlota saluda desde un mirador...
Pues la canija no puede quedarse atrás...
Que Carlota hace alguna tontería, como ponerse a gatas, pues la otra la sigue hasta el fin del mundo...
Con esta me partí de la risa: eran las fiestas de nuestra localidad y un grupo musical estaba probando sonido. La verdad es que hacían un ruido de mil demonios y Carlota se tapó los oídos pero la muy canija de Tiziana la quiso imitar sin saber de qué iba la cosa, y en vez de taparse las orejas se sujetaba los pendientes...
La verdad es que no me puedo aburrir con ellas. A veces me canso, eso sí, y mucho. Hay días que termino absolutamente agotada (¡qué os voy a decir a todas las madres que me leéis!) pero mis niñas me llenan tanto que compensan todo. A veces, en esos momentos de agotamiento total, cuando estoy a punto de perder los papeles, me recuerdo a mí misma lo felices que serían muchas madres (¡y padres, ojo!) pudiendo trabajar en casa y criar a la vez a sus hijos. Que sí, que es mucho más cómodo trabajar en una oficina la mitad del día y luego verlas en casa la otra mitad (yo lo he hecho y ni punto de comparación en cuanto a cansancio) A veces me veo en plan "mala-madre" queriendo escapar, o queriendo, por ejemplo, meter en una guardería a Tiziana. Podría hacerlo pero ¿para qué? ¿Quién mejor que yo la va a cuidar este año? Ya tendrá tiempo de cansarse de cole (empieza el curso que viene, con 3 recién cumplidos)
Y además, y sobre todo, es que me gusta estar con ellas. Me gusta verlas jugar, me gusta peinar a Carlota cada mañana antes de ir al cole y recogerla siempre que puedo, me gusta desayunar con Tiziana y alucinar con lo que aprende día a día, me gusta aprender con ellas, volver a ser niña, me gusta elegir sus ropitas y vestirlas (eso creo que ya lo sabéis de sobra jeje), me gusta hasta cuando se ponen en modo gamberro si no dura demasiado porque son para morirse, me gustan las charletas que me echa Carlota sobre el cole, sobre sus
amigos o sobre cosas que sólo a un niño se le pueden ocurrir...
El otro día, por ejemplo, me contó que de mayor va a ser princesa (juro que nunca fomento el modo princesa en casa, le viene de serie), que su amigo Gabriel va a ser el príncipe y que van a tener un castillo con habitaciones para todos los que queramos estar allí con ellos. Me estaba pareciendo tan graciosa que grabé una parte de la conversación con el micrófono del móvil sin que ella se percatara, para no olvidarme de nada y aquí os la pongo literal: "tendremos pijamas con dibujos de las estaciones del año, y habrá disfraces y pelucas de cualquier color, y salas de juguetes para niños y niñas, y en mi baño habrá una bañera y una piscina mediana en medio, y la piscina del jardín va a ser enorme, con un tobogán hinchable y otro de agua, pero de los de tirarse como en el parque, y va a ser de agua y duro y te vas a poder lanzar mientras te tiras. Y cuando haya viento vas a poder tirarte y luego lanzarte a la arena en vez de a la piscina, porque va a haber una zona con arena como la de aquí del parque. Y mi castillo va a tener muchos libros como mi cuaderno de pastelitos, con anillas en un lado. Y voy a tener números en todos los teléfonos y una sala de aprender y una cámara de fotos. Y voy a tener siempre preparados unos regalos fantásticos y los voy a esconder para que nadie los coja mientras no sea su cumple. Y voy a tener una cosa para cargar los móviles de los numeritos y todo, y va a tener un cargador súper chulo y va a haber otro mágico" Me podría haber pasado horas grabándola. De hecho, me pasé como una hora escuchándola.
Y mientras Carlota practica el princesismo, Tiziana practica el destroyerismo: la tía no deja títere con cabeza, lo va destruyendo todo a su paso. ¡Está más gamberra y más rebelde...! Con el "no" en la boca todo el santo día pero ahora ya sé que los 2 años son así y que pasará porque así fue también Carlota con su edad. Pero son muy ricas y tienen mucha empatía. No les gusta entristecernos. Un día, que estaban gamberras a tope y yo estaba agotada a tope, se me ocurrió decirles que si seguían así yo me marchaba de casa. Era una simple expresión pero de repente Carlota me preguntó con los ojos llenos de lágrimas: "¿cuándo te vas a ir, mamá?" Y entonces le respondí que si de verdad pensaba que yo las iba a abandonar. La pobre estalló a llorar, me abrazó, tenía hasta hipo... menudo berrinche se pegó. No me podía dar más penita, qué linda... Y Tiziana, que no sabía muy bien de qué iba la cosa, me sonreía y me tiraba besos. Son de esos momentos que guardaré para siempre.
En fin... siento haber estado tan ñoña hoy. No sabía de qué iba a escribir y me ha ido saliendo así tal cual. Me despido con esta foto tan romántica de Carlota...
¡Buen fin de semana a todos!






