Estas fotos son de aquellos días en Madrid -¡hace sólo dos semanas!- en los que empezó el auténtico frío y yo estuve a puntito de encender la calefacción. En una de esas clásicas conversaciones sobre el tiempo en el ascensor, hoy una vecina me ha dicho: "pues dicen que van a bajar las temperaturas 3 grados" Y yo le digo: "ah, bueno, pero 3 grados no es nada, ni se nota" Y dice: "No, no, ¡que van a bajar a 3 grados!" No puedo creer que pasemos del veranillo este al invierno así de repente pero seguro que es verdad. Y encima, el cambio de hora. ¡Lo que nos faltaba, qué deprimente! Pero si cambiar la hora no sirve pa' na, señores. Yo no veo el ahorro energético por ningún lado, en serio. Es antinatural. ¿Qué sentido tiene que nuestro horario sea el mismo que, por ejemplo, el de Alemania, y no el de Portugal, que tiene las mismas horas de luz que España? Sí, ya sé que lo impuso Franco como gesto de simpatía hacia Hitler pero a mí esos gestos no me gustan nadaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa de nadaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Pero volviendo al tema climático, no es normal el calorazo que estamos teniendo, que veo estas fotos y me producen sarampión de lo abrigadas que iban mis niñas, con sus leotardos, con manga larga, cuerpo de punto... ¡cuando sería lo normal a estas alturas del año!
Por cierto, os cuento la historia de estos vestidos de Pili Carrera, porque tiene miga: Carlota el año pasado tenía el que lleva ahora Tiziana...
A Tiziana el año pasado la combinaba con un culotte y un cuellito de Casilda y Jimena y esta misma capota...
Pero ¿qué pasó? pues que ambas crecieron una barbaridad. Aún así, pensé que Carlota podría seguir llevando el del año pasado aunque le quedara cortísimo, y conseguí el de cuerpo de punto que es más de bebés. Mi intención era que lo llevara Tiziana. Pero cuál fue mi sorpresa al verlos juntos y descubrir que el nuevo era más largo a pesar de ser la misma talla 3 años. A mi madre le resultaba más fácil meter el bajo del antiguo, así que
Carlota se ha quedado con el que iba a ser de Tiziana, y la peque, con
el de mayor. ¡Vaya lío, parece un trabalenguas! ¿me habéis entendido?
La capota habría
quedado mucho más mona combinada con el cuerpo de punto, y ese corte ajustadito en el cuerpo le
habría sentado mucho mejor a Tiziana, el otro se lo veo más saco, pero ¡es lo que hay!
Y todo esto os lo cuento para que veáis lo mucho que nos complicamos a veces para llevar a nuestros niños conjuntados. En mi caso es que verlas vestidas distintas me produce una sensación rarísima ¡Manías que tiene una! ¡Es superior a mí! Pero seguro que no soy la única, ¿a que no? Hasta los zapatos me gusta que los lleven iguales. Antes era imposible porque eran totalmente diferentes los modelos para bebé y para niña, pero ahora ya sí. Estas bailarinas tan monas son de Eli.
Bueno, y para despedirme os dejo con una concentradísima Carlota...
Es increíble lo que le gusta pintar a esta niña. ¡Y ahora escribir! Como está aprendiendo se pasa los ratos muertos pidiéndome que le deletree palabras para escribirlas. En el cole este año han empezado a mandarles una especie de "deberes" Y mira que yo era contraria a los deberes en edades tan tempranas pero esto es diferente. Sólo los traen el viernes y para ella es divertidísimo. Siguen el método Jolly Phonics. Si estáis interesadas otro día os lo cuento más en profundidad. Básicamente es una forma de aprender inglés casi sin darte cuenta, con un enfoque divertido centrado en la fonética. Lo primero que se les enseña a los niños son los sonidos de habla inglesa en un orden concreto (no alfabéticamente) y se asocian a dibujos y a gestos y movimientos corporales. La verdad es que ella según llega a casa el viernes, sin siquiera quitarse el uniforme, está deseando ponerse a hacerlos, así que ¡está claro que le gustan!
Si por algún casual lleváis a vuestros niños a extraescolares de inglés preguntad si siguen este método porque de verdad que es fantástico. Deberían introducirlo en todos los coles españoles -me consta que ya lo hacen en muchos- porque está visto que el método existente hasta hace poco no ha servido demasiado.
Pues con esto y un bizcocho... ¡nos vamos a disfrutar del sábado!
¡Haced lo mismo! Ya sabéis que hay sólo 52 sábados al año, ¡no hay que desperdiciar ni uno!














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