Hace exactamente un año empecé este blog con la simple intención de mostrar cómo iba creciendo Carlota a sus abuelos, dada la distancia física que nos separa. Había descubierto este mundillo de la moda infantil durante el embarazo. Me pasé casi 9 meses en reposo absoluto por un hematoma retrocorial, y, sin embargo, no quería perderme esa parte tan bonita de preparar la habitación y la canastilla de mi niña. No iba a renunciar a ir de compras, así que… Si no podía desplazarme físicamente, al menos me desplazaría virtualmente. Y así empecé a bucear por aquí… por allá…
Por entonces yo no sabía lo que era un piquillo, un jubón o unos bodoques. Tampoco sabía qué era Larrana, Foque, Kóbez ni na’ de na’… Cuando estaba embarazada me ayudaban mucho los blogs que explicaban cómo se debía hacer la bolsa para el hospital, qué necesitaría el bebé al nacer y cosas así… De hecho, llevo tiempo pensando en hacer una entrada para las mamás primerizas explicando todo de forma sencilla e ilustrada. Y llegará...
Bueno, pues a lo que iba: hoy hace un año (con una pequeña Carlota de 6 meses recién cumplidos) decidí abrir este espacio y escribir mi primera entrada. Me costó muchas pero que muchas comeduras de cabeza decidir si publicar fotos de mi hija o no. Mi corazón me decía que no quería que mi niña estuviera expuesta, que ella no me había dado su consentimiento, que quizá debería privatizar el blog sólo para los familiares para los que fue creado. Pero mi razón me argumentaba que por qué no, que en realidad internet no es más que un reflejo virtual de la vida misma, que es absurdo no enseñar a los hijos por la red cuando en la calle los ven cientos de personas a diario. Como os he dicho, estuve todo el embarazo en reposo y me sirvieron de gran ayuda los blogs, así que pensé que también yo podría ayudar a otras madres. No pensaba llevar a mi niña con burka porque hubiera gente mala en el mundo o con la mirada sucia. Al final, como veis, me ganó la razón, aunque siempre con la participación del corazón, claro.
Pues bien, poco después de mi primera entrada me encontré el primer comentario: un cariñoso mensaje de Ali, del blog las Cositas de Jorge ¡Qué ilusión me hizo! Me parecía imposible que alguien quisiera seguir las aventuras y desventuras de Carlota y su mami. Pero así fue. Hoy, sois casi 180 seguidores públicos y mi contador dice que han pasado por aquí más de 51,000 visitas de todo el mundo. ¡¡Uffff!! Y eso que actualizo de pascuas a ramos… Cuando veo que visitan el blog desde Nueva Zelanda, Rusia, China, Corea, Estados Unidos, Canadá, toda Latinoamérica y Europa… ¡es que me parece una broma!
Y hablando de bromas… es graciosísimo ver cómo encuentran algunas personas los blogs por casualidad. Yo he visto gente que buscaba “conejos sin dientes”, vestidos de “toilette” en vez de toile de jouy (¡palabra!) o un “amor imposible” Sea como fuere me hace muchísima ilusión, de verdad.
Es curioso, pero el blog es mi pequeño refugio secreto: la inmensa mayoría de mis amigos y familiares no saben que lo tengo. A cambio, por el camino he ido encontrando gente encantadora. Tan encantadora que a veces me siento un poco culpable por no poder corresponder con los comentarios… Con muchas de ellas me gustaría tomarme más de dos cafés.
También he encontrado gente muy creativa, diseñadoras como Lore (de El Armario de Inés) la otra Lore (de El rincón de Gala), Adelina (de Las chaquetas de Adelina cuyo sorteo me tocó a mí!) Sara (de La Marquesita Real) … Sé que no las habría encontrado de no ser por los blogs. Ellas me regalan la vista con su buen gusto y me motivan ¡Hasta me he puesto a dar clases de costura con mi madre! ¡Yo, que no había cosido un botón en mi vida…!
Hay otros blogs que me hacen olvidarme de las jornadas maratonianas de trabajo y me dibujan una sonrisa (a veces incluso una carcajada) Por ejemplo el de Compritas –uno de los primeros que descubrí- y el de mi leonesa favorita, Susana (Las cosas de Paula)
Por supuesto en este año he aprendido mucho de otras madres blogueras y sus experiencias. Son muchísimas mamis las que sigo y me da apuro nombrar sólo a algunas, pero lo voy a hacer porque con ellas compartí también mi embarazo: CLC, Xaomai, Esther, Susana y Laury.
Y no puedo dejar a otra blogger que no conocía de nada pero curiosamente nuestras vidas corrían paralelas… ¡y nosotras sin saberlo! Es la estupenda decoradora que está detrás de El Jardín Secreto. Con ella ya me he tomado esos dos cafés ¡y espero que sean muchos más!
Y tampoco quiero pasar por alto a todas esas personas que se han molestado en buscar mi dirección de email:
carlotacrece@gmail.com para contarme cosas o hacerme consultas de cualquier tipo. ¡Es un honor poder ayudar!
Peeeeero (los peros siempre tienen que fastidiar todo, ¿eh?) a riesgo de ser polémica, os diré tres o cuatro cosillas que no me gustan de los blogs:
No soporto a la gente que entra a los blogs sólo para criticar y dejar comentarios desagradables. Por suerte nunca me ha pasado pero lo he visto por ahí… Y digo yo: ¿no tienen nada mejor que hacer?
Otra cosa negativa es que es una forma de que proliferen los copiotas. ¿Es que ya no hay imaginación en el mundo?
Me llamaréis tremendista o maniática pero odio estar fichada con la herramienta de número de visitantes, localización geográfica, y, mucho más aún, con la de visitantes recientes. Me parece que ataca directamente a mi derecho a la intimidad. Es como si entráramos en una tienda y en una pantalla gigante situada en la fachada del local pusieran nuestro nombre: “acaba de entrar a la tienda Pepita Fernández” ¡Qué indiscreción, por Dios! No creo que haya que controlar tantísimo quién pasa por nuestros blogs. Vamos, digo yo… Y, si uno quiere hacerlo, siempre hay formas más discretas de mirarlo en las estadísticas (incluso han inventado una herramienta privada de control de ip) Espero que no os molestéis las que lo tengáis pero es que, de verdad, me resulta muy molesto.
Otro punto que no me gusta (es el último, lo prometo): ¿alguien me podría explicar por qué los blogs de muchas tiendas no ponen ni las tallas disponibles, ni las marcas de los artículos, ni los precios? ¿Creen que las locas de la moda infantil estamos tan locas y tenemos taaaaanto tiempo como para ir mandando emails a diestro y siniestro preguntando por esas cosas tan básicas? Volviendo a los ejemplos, ¿no nos da rabia ir a un restaurante y que el camarero nos empiece a ofrecer esto y aquello sin saber siquiera cuánto va a costar? ¡Pues esto es lo mismo! Eso de “ponte en contacto conmigo si quieres saber algo más” a mí me pone de los nervios. Yo al final me suelo ir a los que muestran los precios y tallas con claridad. Me da la sensación de que los otros no lo hacen por miedo a que descubramos que sus precios están inflados. ¡Ni que fuéramos bobos, oiga! Otra cosa es la ropa hecha a mano, claro. Creo que (aparte de lo de camuflar los precios inflados) lo hacen porque creen que los clientes son fieles y que si has comprado un vestido precioso en esa tienda, siempre volverás a ese blog. Pues yo les digo desde aquí, y sin acritud, que creo que están muy equivocados. La gente busca, compara y si encuentra algo mejor lo compra (y más en tiempos de crisis) O sea que lo único que consiguen así es cansar a esas pobres mujeres que tienen que mandar 10 o 20 correos, a ver en qué blog les sale más a cuenta comprar lo que les gusta cada temporada. ¡Qué cansino! A este paso, comprar por internet no va a ser más cómodo que salir de tiendas a la calle, ¡cuando esa es precisamente su principal ventaja! Hace poco me sucedió que en uno de esos blogs –me morderé la lengua para no decir su nombre- no tenían la talla que yo necesitaba para Carlota de un conjunto. Entonces les pregunté la marca para ver si encontraba su talla en otra tienda. ¡Pues cuál es mi sorpresa cuando me dicen que no revelan marcas! Pero oiga, si ustedes no tienen la talla de mi hija, ¿qué narices les importa decirme de qué marca es? ¡Ni que fuera yo de la Gestapo!
Pero en fin… que, aparte de este pequeño desahogo jejje, me encantan los blogs de moda, me encanta colaborar en el mantenimiento del pequeño comercio, y que todo este año de blog para mí ha sido muy positivo: mis suegros, mi cuñada y demás familiares italianos han podido ver cómo crece Carlota semana a semana (vale, a veces mes a mes) y yo he podido desarrollar mis dos pasiones: comunicar y fotografiar. Encima he encontrado gente cojonuda, he aprendido un montón y me he relajado un rato. ¿Qué más se puede pedir?

Bueno y… para los valientes que habéis leído hasta este punto… hay una sorpresa final: un sorteo. Para participar sólo tenéis que ser seguidores de mi blog y dejar un comentario en esta entrada con vuestro nombre y correo electrónico. El regalo será sorpresa y (aviso) puede que hecho a mano. Será un obsequio infantil y me gustaría, eso sí, que me contarais a qué personita (nombre, edad…) se lo daréis si ganáis. Pero por favor ¡¡¡no esperéis grandes cosas!!! Será un detallito sin importancia, simplemente porque me hacía ilusión celebrar este primer aniversario.
Tenéis de plazo 10 días para participar. La lista se cerrará el 10 de noviembre a las 23:59h. El 11 de noviembre publicaré la lista de participantes y el sorteo lo haré el 12 de noviembre con las últimas cifras del sorteo de la ONCE
¡Suerte y un beso a todos!