
Mi cara de felicidad lo dice todo. Nada más llegar a Italia me encontré con este precioso triciclo rosa. Sería uno de los muchos regalos que me harían en las dos semanas que pasé en esta bonita tierra. Allí conocí a Isabella, Anna, Giuseppe, Antonio, Maria, Domenico, Domenica, Salvatore, Stefano, Massimo, Maurizio, Serena, Elisa, Marta, Matteo, Marisa, Piera, Amedeo... Bueno, es imposible nombrar a todos porque no terminaría nunca pero sí os digo que se portaron conmigo de cine y hasta me dedicaron una fiesta un día, ¡con regalitos que no acababan nunca!

Casi dos semanas estuvimos en la región de Basilicata (o Lucania) que significa "tierra de bosques". Es el lugar donde nació mi abuela. Allí descubrí árboles tan altos como gigantes...

Ciudades de arte con monumentos tan espectaculares como este convento de Rivello...

Y para descansar, playas y tranquilas calas, como esta de Maratea...

Desde lo alto, los pueblecitos parecen belenes, ¿a que sí?

A pocos metros de la casa de mis 'abues' hay unas antiguas termas ¡y la piscina es de agua termal! Te deja la piel como la de un bebé... ¿Pero qué digo? si yo ya soy un bebé... Bueno, pues te la deja suavecita, suavecita...

En fin... que han sido unas vacaciones para disfrutar sin prisas de la naturaleza. Mi abuelita plantó flores nuevas especialmente para mí y a mí me encantaba tocarlas y olerlas (y arrancarlas, para qué engañarnos) El vestido que llevaba este día es un regalo de unas amigas de mami que se llaman Susana y Marta. Los zapatos, de Esbabi.

No se me da nada mal regar, ¿verdad? Para la faena hay que estar cómoda, así que me puse unos pantaloncitos cortos de Laranjinha, una camiseta de Pasito a Pasito y unas sandalias de Esbabi.

También fui a una boda preciosa, la de Matteo y Marisa.

Todos me decían que parecía "una bambola" con este vestido de La Marquesita Real. Y yo cruzaba mis bracitos y me quedaba embobada viendo cómo hacían un dibujo con arroz a la puerta de la iglesia.

¡Mirad qué obra de arte! Y lo hicieron en pocos minutos...

Claro, con tanta emoción junta me quedé dormida en menos que canta un gallo.

Pero lo más importante de estas vacaciones es que pude conocer a mi bisabuela. ¡Es tan buena...! Me hablaba con mucha ternura, se quedaba conmigo mientras yo dormía la siesta, me sonreía, me enseñaba sus plantas y sus fotos... Para el día que fui a verla por primera vez, mamá me puso un vestido precioso de Pilar del Toro y mi bisabuela me dijo que me quedaba muy bien el color turquesa.

Y, claro, también he podido volver a jugar con mis abuelitos. A mi nonno le voy a tener que prestar mis baberos...

¡Y anda que no he pasado ratos buenos también con mi abuela! Me daba trozos de pan más grandes que yo y todos se reían viendo cómo intentaba metérmelos en la boca...

Y por supuesto pude disfrutar de la compañía de mis tíos Ele y Andrea y de muchos otros amigos. Ele es mi madrina, o más bien, mi hada madrina porque me concede todos mis deseos. Como esta vez, que salí corriendo con ella porque vi algo que me gustó mucho, mucho, mucho... ¡No lo podía dejar escapar!

Era este precioso Mini antiguo, hecho a mi medida. Ele no se pudo resistir y me sentó encima.

Pues estas han sido en resumen mis vacaciones en Italia. Dice mi madre que la perdonéis por la baja calidad de las fotos. Es lo que le pasa por no llevarse la cámara y tener que hacerlas con el móvil.
¿Pero qué creíais, que esto se había acabado? ¡Si todavía quedan las fotos de la playa! El próximo día, más.
¡Besos!