Sí, hablo de los dos años, los terribles y maravillosos dos años. El otro día os comentaba que notaba a Carlota más rebelde, quizá para llamar la atención ante la llegada de su hermanita. Una amiga mía, que sabe mucho de esto (sí, tú, mi querida Isa) me explicó que más que de celos se trataba de la edad, así que decidí investigar y encontré un texto de Inês Alfonso Marques que me ayudó a entenderlo mejor (lo podéis ver AQUÍ, un blog, por cierto, muy interesante. Lástima que sea en portugués) Básicamente explica que es una edad en la que no paran, que hay un enorme incremento en la actividad cerebral, que marca la creciente conciencia del "yo". El niño empieza a expresar sus gustos, deseos, aversiones, lo que quiere, lo que no quiere, lo que piensa y lo que necesita... Ya se ve capaz de hacer las cosas de forma independiente y le ayuda el lenguaje, su nueva forma de expresión. Pero en este desarrollo impera la dificultad para controlar los impulsos y para esperar. A esta edad los niños lo quieren todo inmediatamente. Me ha hecho mucha gracia este punto porque Carlota siempre tiene el "ahora" en la boca. Aunque adorables, a veces pueden parecer de otro mundo porque gritan, saltan, muerden o pegan cuando se enfadan.

Un niño de dos años es también como un tubo de ensayo de fuertes emociones, en el que emergen nuevas sensaciones y experiencias: la vergüenza, el orgullo y la culpa surgen por primera vez. Así, en un solo día, en el corazón, en la cabeza y en el cuerpo de un niño pequeño se pueden ver las cuatro estaciones. Es una edad en la que están tan interesados en explorar el mundo que se olvidan de comer, de ir al baño e incluso luchan contra el sueño. El mundo es demasiado interesante y hay mucho por descubrir como para 'perder' el tiempo. Esto creo que describe perfectamente a Carlota en los últimos tiempos.
¡Pero aún hay más! Alrededor de esta edad, los niños pueden resultar un poco duros e inflexibles, y esto también es perfectamente normal... Independientemente de la personalidad que tengan, dejar de ser bebé para pasar a ser niño implica grandes transformaciones. ¡Tantas novedades dejarían a cualquiera desorientado! Y para ayudarles y guiarles en ese laberinto estamos nosotros, sus padres, para gestionar todo lo que ocurre en su interior...

La verdad es que he querido compartirlo con vosotros porque me parece muy interesante. Aunque puedan parecer cosas obvias, a veces tenemos que echar un poco el freno y ponernos en su lugar. Crecer no significa sólo que la ropa empiece a quedar corta...
Bueno, y hablando de ropita jejjeje, Carlota hoy lleva hoy un look muy otoñal: el vestido de Ata Linda que le tocó en el sorteo de Navidad, y que yo creo que le queda mucho mejor ahora que ENTONCES. La chaquetita es hecha a mano, y lleva unas preciosas pascualas de Migurina -conjuntan con el lazo del pelo mucho más de lo que parece aquí! jijiji- De nuevo os he puesto imágenes cutres de móvil. ¡¡A ver si un día de estos hago fotos decentes a mis niñas!! Además, están aquí con nosotros el nonno (el abuelito italiano) y mi cuñada, así que os debo una entrada de estos días pasados junto a ellos.
Mientras tanto, un beso y... ¡Feliz último día de puente!


